Estudiantes y Táchira sin goles

Clásico sin muchas emociones

Lunes, 18 de Enero de 2010

Ya lo había dicho el portero Tito Rojas: la inactividad en la pretemporada no afectaría a Estudiantes en un clásico. Y así fue. Si algo derrochó la academia durante los noventa minutos fue entusiasmo. Claro, también tuvo mucha disciplina táctica para anular al campeón del Apertura.

A los albirrojos sólo les faltó peso en el ataque para llevarse los tres puntos ante el archirrival. En el primer tiempo, los merideños se apoyaron en el empuje de Jesús Álvarez por la derecha y Elvis Martínez por la izquierda para generarle problemas a los tachirenses. No obstante, el dominio estudiantil no se tradujo en ocasiones realmente claras frente a Sanhouse, debido a la liviandad ofensiva de los dueños de casa.

Las pelotas quietas frontales y desde los costados fueron el arma a la que apelaron los académicos para preocupar al fondo más sólido del semestre pasado. La más peligrosa fue un centro desde la derecha, que encontró a ?Piolín? Salazar solo y cabeceando muy por encima del larguero.

¿Táchira? No inquietó porque los volantes ofensivos no encontraron la pelota, no fueron claros y perdieron el duelo con los recuperadores locales. Así, Arismendi y Pérez Greco apenas tuvieron contacto con la esférica.

En el inicio del segundo tiempo, Carlos Maldonado recompuso el fondo al ingresar al joven Cova a la mitad y bajar a Pedro Fernández al lateral derecho. Más tarde en el partido, Jorge Casanova también entraría para darle ideas a una mitad, donde el argentino Nicolás Diez se encargó más de recuperar la pelota que de generar fútbol.

Casanova estuvo en excelente posición para batir a Rojas, pero desvió su remate. Estudiantes siguió intentando por los costados, sobre todo con Álvarez, quien siempre fue un desahogo por la franja diestra. Un centro de Martín López muy cerca del arco de Sanhouse y un remate de media distancia de Sergio Peña fue lo más cercano de la oncena de Nabor.

En general, el partido fue de muy escasas ocasiones claras y las pelotas quietas parecían ser el camino para desnivelar el marcador. En dicho apartado, Estudiantes careció de un cobrador preciso. Táchira, en el papel, lo tenía en Javier Villafraz, pero el volante no estuvo fino.

Cristobal Naranjo / lavinotinto.com